lunes, 28 de enero de 2013

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La concentración bancaria en España alcanza su máxima cota histórica


Las fusiones y la venta de redes de oficinas de las cajas amenazan la competencia regional
La histórica reordenación que está sufriendo el mapa financiero español desde el estallido de la crisis, en la que se ha pasado de 45 grupos de cajas de ahorros a apenas una decena, está minando seriamente la competencia en el sector reduciendo a unas pocas manos el control del mercado.
El Banco Central Europea ha actualizado recientemente sus estadísticas señalando que España rebasó su máxima cota histórica de concentración bancaria a cierre de 2011, el último dato disponible de la serie. El 48,1% de la cuota de mercado se reparte ya entre las cinco mayores entidades del país. Expertos y sindicatos exponen que el fenómeno ha ido en aumento durante el último ejercicio y amenaza con multiplicarse en los próximos meses.
"Deben analizarse las consecuencias de un crecimiento tan grande y en tan poco tiempo de la concentración del sector, sobre todo a escala regional", asevera Joaquín Maudos, catedrático de análisis económico de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie, que viene advirtiendo del riesgo de que la competencia bancaria esté siendo minada por los procesos de fusión y absorción entre entidades financieras.
"Competencia anunció hace unos días que va a estudiar la legalidad del tope en la remuneración de depósitos que ha impuesto Banco de España. Bienvenido sea, pero que analicen también el creciente nivel de concentración financiero en unas pocas manos, que aumentará con las subastas pendientes", añade.
Los datos de la Comisión Nacional de Competencia (CNC), efectivamente, revelan una situación más preocupante a nivel regional donde es fácil encontrar provincias donde una sola entidad acumula el 60-70% de los depósitos de particulares, como ocurre con Bankia en Ávila y Segovia. O el 50-60% que controla Novagalicia en Orense y Pontevedra; el 50% que domina CaixaBank en algunas regiones, tras adquirir Banca Cívica o Sabadell tras absorber CAM. El problema es que la CNC solo tiene en consideración el nivel de competencia nacional, y no el regional, a la hora de aprobar o rechazar una operación.
Un factor de riesgo adicional, paradójicamente, sería "la garantía de competencia impuesta por Bruselas a las entidades rescatadas" a las que se insta a cerrar sus oficinas donde no tengan una influencia natural, expone el secretario general de Comfia-CC OO, José María Martínez.
"Pongamos por caso Badajoz. Si se tienen que ir de allí Caja España-Duero, Novagalicia, Bankia, y Catalunya Caixa, ¿quién va a quedar? Al final solo la caja local, la de Badajoz, y los tres grandes, Santander, CaixaBank y BBVA", ilustra.
El pastel de ocho pasa a ser de cuatro y a partir de ahí, avanza, "los grandes comprarán redes de oficinas baratas pero que les darán mucha cuota" en este tipo de regiones. "Al final, advierte el responsable sindical, "lo que se producirá es más concentración y oligopolio".
Una amenaza que pendería sobre otras áreas, como Andalucía, donde Caixabank -por Banca Cívica- o Unicaja consolidarán su fuerza mientras la mayoría de sus competidores abandonan. Un ejemplo recurrente para referir esta preocupación es el de la Comunidad Valenciana, donde han desaparecido la CAM, Bancaja, la Caja Rural Valenciana y está a punto de hacerlo Banco de Valencia, absorbido por CaixaBank.
Una situación especialmente delicada para una pyme, que pasa de tener 10 puertas a las que llamar a solo un par de entidades a las que pedir condiciones de financiación, denuncia Maudos. El catedrático considera "especialmente peligrosas las fusiones interregionales", como las producidas en País Vasco, donde BBK, Vital y Kutxa han dado luz a Kutxabank, o Cataluña, donde Catalunya, Tarragona y Manresa formaron Catalunya Banc, cita.
En paralelo, denuncian desde CC_OO, estos cierres dejarán sin entidades algunas áreas, especialmente las rurales, tradicionalmente atendidas por las cajas, lo que dificultará el acceso a financiación de sus habitantes.

 

Una media nacional en línea con la UE

Aunque supone un cambio de paradigma para los estándares del país, los datos del nivel de competencia nacional de la banca española no son preocupantes en comparación con la de otros socios europeos. El grado de concentración se mide por el llamado índice de Herfindahl, que varía entre 0 y 10.000 (siendo esta cifra la más preocupante). España está al razonable nivel de 596 puntos, en peor situación que Alemania (397), Italia (407) o Reino Unido (523), al mismo nivel que Francia (601) pero muy por debajo de Portugal (1.208), Grecia (1.278) o Finlandia (3.700). El índice de concentración española, eso sí, es el más alto de la serie histórica (que parte de 1997) superando por primera vez los 581 puntos del año 2000.
Las cinco mayores firmas de cada país, a su vez, controlan rangos que van desde el 33% del mercado en Alemania o el 39% en Italia al 90% en Estonia, frente al 48,1% de España.

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