lunes, 24 de septiembre de 2012

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Los sindicatos calculan otros 20.000 despidos en las antiguas cajas

No hay marcha atrás. El sector financiero español sufre un efecto menguante sin retorno. Los sindicatos calculan que tras el fin de la reforma financiera saldrán de los bancos vinculados a las cajas alrededor de 20.000 empleados en los próximos meses, el mismo número de despidos que se lleva desde que se inició la crisis en estas entidades.


Ya es habitual que el cliente cuando acude a su banco no solo a sacar dinero, sino también a ingresar, el empleado de la entidad le dirija una mirada y le diga, "por favor, desde hace un tiempo tanto la retirada de dinero como los ingresos en efectivo se realizan a través de los cajeros automáticos. Si quiere le acompaño para que aprenda y así la próxima vez lo hace usted solo".
Esta forma de operar, hasta hace algo más de un año inusual en la banca española, se ha convertido en los últimos meses en el modus operandi de prácticamente todas las entidades financieras. La razón: cada vez hay menos personal para atender al cliente y el que hay está centrado en realizar operaciones comerciales.
La solvencia y la búsqueda de la eficiencia son las claves que ahora rigen en todos los bancos. El servicio al cliente ha quedado en un segundo plano. Reducir gastos se ha convertido en el catecismo de las sucursales bancarias
El próximo viernes, 28 de septiembre, la consultora Oliver Wyman dará a conocer los resultados individualizados de la solvencia de cada una de las entidades que operan en España. Tras conocerse sus déficits de capital, el Gobierno activará el botón rojo para comunicar a Bruselas las ayudas públicas que necesitan los bancos más débiles. La cifra no sobrepasará en conjunto los 60.000 millones de euros, según insisten desde el Ejecutivo.
Ese será el momento en el que Bruselas impondrá a las entidades que tengan que recurrir a los fondos públicos europeos o deben recapitalizarse unos duros procesos de reestructuración con fuertes reducciones de empleo, cierre de oficinas bancarias y venta de activos, entre los que se encuentran las potenciales participaciones industriales que tengan en cartera.
Será la segunda gran reestructuración del sector en algo más de tres años. Este drástico ajuste también vendrá acompañado de otra oleada de fusiones, con más reducciones de red de sucursales y empleo.
Desde que estalló la crisis financiera los bancos y las cajas españoles han recortado sus plantillas en más de 30.000 empleos. De ellos, 20.921 trabajadores corresponden a las cajas, lo que supone una disminución del 16,4% desde 2008, año en el que el sector alcanzó su punto álgido de plantilla y oficinas.
Los bancos hicieron una fuerte reestructuración a comienzos de siglo, aunque ya habían abordado otros recortes anteriormente. Ello, unido a que estas entidades han demostrado ser más solventes, según todos los test de estrés realizados hasta ahora, ha desembocado en unas menores necesidades de ajustes. Pero a pesar de ello también han salido de sus oficinas casi 10.000 empleados desde 2008.
Se han cerrado, además, 4.432 sucursales de cajas de ahorros en dicho periodo, para quedar reducido el número de oficinas en 19.485, un 18,5% menos que hace cuatro años, según datos de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) correspondientes a junio.
Ahora, y según fuentes sindicales, los despidos se multiplicarán para llegar a otras 20.000 salidas de los 107.033 empleados que trabajan en los bancos vinculados a las cajas. Estos datos se corresponden con el ajuste que prevé realizar el sector en los próximos meses por la presión de la troika (BCE, UE y FMI).
Los sindicatos han comenzado a aceptar congelaciones salariales y de los planes de pensiones de los trabajadores para evitar mayor número de despidos.
Las salidas que se producirán en los próximos meses tendrán un coste muy inferior para la empresa, amparado por la reforma laboral. Además, las prejubilaciones quedarán muy reducidas. "Las salidas serán ERE sin apenas prejubilaciones. Se ha cribado tanto el sector que ya casi no quedan empleados con 55 o más años de edad", asegura un destacado sindicalista.
De momento, ya hay en marcha nuevos ajustes que afectan a unos 5.000 empleados de las ya antiguas cajas. Sabadell ha comenzado a reestructurar CAM, adquirida en diciembre del pasado año. BBVA también ha iniciado el ajuste en Unnim. Lo mismo sucede con Banca Cívica, absorbida por CaixaBank. Y los sindicatos están a la espera de que se active el plan para reducir plantilla de Banco Ceiss tras su esperada fusión con Unicaja, o Liberbank y Caja 3 una vez que se reactive la unión con Ibercaja.

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