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sábado, 23 de abril de 2016

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La quiebra de las Cajas de Ahorro, debe haber responsabilidades, ¿las habrá? :(

El supervisor ya no puede seguir escudándose en que no era posible prever la gravedad de la crisis. El informe sobre Caja Madrid de 2009 lo desmiente. Debe haber responsabilidades


"Nadie podía prever la magnitud de la crisis ni que iba a tener un impacto tan grave en algunas entidades". Esta ha sido la excusa 'oficial' de los responsables del sector, el Banco de España y los gobiernos de PSOE y PP para no hacerse responsables del hundimiento de las cajas de ahorros, que han repetido por activa y por pasiva en comparecencias públicas, e incluso en sede parlamentaria y judicial. No es cierto. Hasta ahora, lo desmentían algunos inspectores del BdE, que aseguraban que ellos advirtieron en numerosas ocasiones a la dirección del supervisor pero que no les hicieron caso. Ahora ese desmentido queda confirmado negro sobre blanco con el informe oficial de la inspección que se realizó a Caja Madrid en 2009 que ha revelado El Confidencial (consúltelo aquí).
Lo que los inspectores detectaron entonces no sorprende a nadie:sobretasaciones generalizadas de los pisos, hipotecas por encima del 80% e incluso del 100% del valor de la vivienda, concesión de préstamos a clientes pese a que los modelos de las entidades decían que había que rechazarlos (y se les concedían porque el bonus de los empleados de las cajas estaba en función de cuánto crédito daban), refinanciaciones a mansalva de particulares y, sobre todo, promotores como "huida hacia delante" -literal en el informe- para no reconocer que esos créditos eran morosos y tener que apuntarse la pérdida correspondiente, adjudicaciones de inmuebles con valores inflados también para evitar el reconocimiento de pérdidas, etc. No nos sorprenden ahora, después de las quiebras y los rescates con dinero público. Pero los inspectores lo dijeron en 2009, cuando aún se podía haber hecho algo para evitarlo.
Incluso se habla de cosas todavía más chuscas, como el otorgamiento masivo de hipotecas a inmigrantes con permisos temporales de residencia y trabajos eventuales, o que el hecho de cobrar en negro computara para conseguir un préstamo o refinanciarlo. Algo que recuerda a la escena de la película 'The big short' ('La gran apuesta') sobre la burbuja inmobiliaria en Florida, cuando los agentes inmobiliarios -aquí los API también eran los que intermediaban las hipotecas a los inmigrantes a los que vendían pisos- dicen que les sale mucho más rentable darle una hipoteca a un inmigrante sin papeles que a una familia norteamericana solvente.

El BdE negó la evidencia y trató de engañar



Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
De todo esto alertaban los inspectores del Banco de España en 2009 en el caso de Caja Madrid, como se demuestra en el documento citado. Y es de suponer que también en otras entidades que realizaban prácticas similares y que acabaron corriendo su mismo destino: CCM (que cayó justo por esas fechas), Cajasur, Bancaja, CAM, Caixa Catalunya, las cajas gallegas luego fusionadas, las entidades que formaron Banca Cívica, Ceiss o Unnim, etc. Es decir, la cúpula del Banco de España, encabezada por Mafo (Miguel Ángel Fernández Ordóñez) lo sabía. Ya no puede negarlo más. Y no hizo nada.
Peor aún: negó la evidencia. Y confundió al resto del mundo. En junio de 2014, el entonces presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, dijo en Santander que la culpa del desastre la tuvo el Banco de España porque, siempre que le preguntaban por la situación de las cajas, respondía que "todo está perfecto", en vez de buscar soluciones cuando aún había tiempo. 

La hora de las responsabilidades

Ahora, todo se le ha venido abajo al BdE con la publicación de este informe solicitado por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. Ya no vale echarle la culpa al chachachá, como hace Mafo en el libro que ha escrito. Es hora de depurar responsabilidades. Este magistrado pretende considerar delito estas prácticas generalizadas que llevaron a las cajas a la quiebra. Si lo hace, se abre la puerta a juzgar a todos los responsables de las entidades (hasta ahora, la mayoría de procesos se centran en las indemnizaciones y pensiones millonarias que se llevaron, encima).
Pero no solo a ellos. Deberían responder también los auditores, cooperadores necesarios cuando no cómplices -como en el caso Bankia, donde Deloitte fue sancionado por ayudar a elaborar las cuentas que después él mismo auditó-. Y, a la vista de estas revelaciones, los responsables del Banco de España. Un despilfarro de 41.000 millones de dinero público, el rescate de las cajas, lo exige

lunes, 28 de diciembre de 2015

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Rescates Bancarios. Los contribuyentes pagan, los accionistas se lo llevan calentito

Las múltiples fechorías perpetradas en las cajas de ahorro son fuente interminable de diligencias judiciales. Hace poco, la excúpula directiva de Caixanova compareció ante la Audiencia Nacional. Se le imputan delitos de apropiación indebida y administración desleal por haber concedido un crédito de 67 millones al hermano del ex director general adjunto, Gregorio Gorriarán, para que adquiriera unos solares en Madrid. El empréstito acabó impagado y ocasionó a la institución un quebranto de casi 42 millones.
Este gatuperio es una de las infinitas muestras de la desenvoltura con que las cajas se gestionaron durante la pasada burbuja inmobiliaria. Con anterioridad al lance transcrito, la magistratura ya citó a las planas mayores de otras varias entidades porque incurrieron en deslices similares, o bien porque se embolsaron unos finiquitos de escándalo.
La lista abarca la descomunal Caja Madrid-Bankia, las catalanas Caixa Penedès y Caixa Catalunya, las levantinas Caja del Mediterráneo (CAM) y Bancaja, más las de Burgos, Castilla-La Mancha, Duero, España y Segovia, entre otras.
El próximo mes de junio se cumplirán cuatro años de la fecha aciaga en que el Gobierno de Rajoy pidió a Europa un gigantesco crédito de 100.000 millones, equivalente al 10% del Producto Interior Bruto del país, destinado a evitar el desplome de nuestro sistema financiero.
Sólo el apuntalamiento de dos engendros, Bankia y Caixa Catalunya, volatilizó 22.400 y 12.000 millones, respectivamente
Al final, sólo hubo que echar mano de 40.000 millones, si bien el Estado acabó aportando al sector, entre pitos y flautas, 61.500 millones. Hoy ya se puede aseverar, sin ningún género de dudas, que el grueso de esa cantidad, la inmensa mayoría de esos caudales, se ha perdido para siempre. Como el Estado carecía de tal dineral, tuvo que pedirlo prestado a Europa. Así, la factura se transformó en deuda que ha pasado a nutrir el pasivo nacional, o sea, que se repartirá a escote entre la masa inerme de los ciudadanos.
De cifra tan mareante, sólo el apuntalamiento de dos engendros, Bankia y Caixa Catalunya, volatilizó 22.400 y 12.000 millones, respectivamente. Uno y otro estaban politizados hasta el tuétano. Sus consejos de administración rebosaron de políticos, sindicalistas, paniaguados y amiguetes de todo pelaje. Rodrigo Rato y Narcís Serra, máximos jerarcas de las dos casas, ocuparon antes la vicepresidencia de los Gobiernos de José María Aznar y de Felipe González.
Una fortuna por la alcantarilla
Al día de hoy, el inmenso agujero generado sigue intacto. Apenas se han recuperado 2.660 millones por las ventas de Catalunya Banc –sucesor de Caixa Catalunya–, de Novacaixagalicia y de Banca Cívica, o por la amortización de obligaciones de Liberbank. Queda pendiente el lote gordo, el traspaso de Bankia al regazo privado. Pero ni los más optimistas creen que vaya a conseguirse, ni de lejos, el retorno del dinero esfumado.
La banca pública encarnada en las cajas acabó por costarnos un riñón
Corolario de esta brutal crisis es la desaparición de las cajas de ahorros, que habían llegado a representar la mitad del conglomerado financiero nacional. No está de más recordar que las entidades más dañadas, las que han acarreado un mayor coste a los ciudadanos, resultan ser las que más prebostes de la política alojaban en sus órganos de gobierno.
A la luz de semejantes hechos, no deja de ser sorprendente que los gerifaltes de ciertos partidos se llenen estos días la boca con la promesa de reinstaurar la banca pública si alcanzan el poder. Es como para echarse a temblar. La banca pública encarnada en las cajas acabó por costarnos un riñón. Y encima, la UE tuvo que intervenir nuestro sistema.
Más vale, pues, que quienes propugnan el glorioso retorno de la banca estatal, consagren sus esfuerzos a otras iniciativas menos dañinas. Un disparate de ese calibre no puede desembocar en otra cosa que no sea una ruina completa. Como antes dejé escrito, los fondos que nos prestó la UE están apuntados directamente en la lista de los pasivos nacionales. Así que la factura del desastre de las cajas se ha cargado a los hombros de las generaciones venideras. ¡Menudo legado vamos a dejarles!
Gonzalo Baratech

sábado, 31 de octubre de 2015

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El BCE quiere saber de quien es La Caixa, y el resto de "Cajas"

Tras la puesta en marcha del Mecanismo Único de Supervisión Bancaria (MUS), se dio un gran paso hacia la Unión Bancaria Europea.
El concierto bancario europeo ha cambiado y se muestra implacable. Su primera 'víctima' en España ha sido la Caixa. 
Así, el BCE ha exigido al grupo financiero catalán que modifique la consolidación de Criteria.

Estaba cantado. La puesta en marcha del Mecanismo Único de Supervisión Bancaria (MUS), en noviembre de 2014, suponía no solo un gigantesco paso hacia la Unión Bancaria Europea, sino el aviso de que las cosas iban a cambiar en el concierto bancario europeo. Y no ha necesitado ni doce meses para empezar a mostrar cuánto de implacable puede llegar a ser. En España su primera víctima ha sido el Grupo Caixa o CaixaBank, o la Fundación Caixa o Criteria, o simplemente la Caixa.
El BCE ha exigido al grupo financiero catalán que modifique la consolidación de Criteria, del que cuelgan una parte de sus participaciones industriales y CaixaBank, y le reclama que aplique la normativa de conglomerado financiero. Criteria deberá consolidarse en su totalidad como un grupo bancario, lo que supone aumentar su control y exigencias de capital, y obligará a vender algunas participaciones de Criteria y de CaixaBank.
De poco le ha valido al grupo presidido por Isidre Fainé la autorización cómplice del Banco de España para desarrollar una determinada estructura contable, ni el andamiaje de cuentas que fue creado al calor de la reforma de la Ley de Cajas, auspiciada por el ministro de Economía, Luis de Guindos. Todo eso no ha valido para nada y si se quiere formar parte del sistema financiero europeo, todos tienen que jugar con la misma baraja y con cartas sin marcar.
Hace un año, Tendencias del Dinerodenunciaba el hecho de que, a pesar de que la crisis se había llevado por delante a la mayor parte de las cajas de ahorros, sobreviviendo únicamente aquellas que tuvieron una mejor gestión o la suerte de estar en regiones poco afectadas por la burbuja inmobiliaria, el poder que seguían teniendo algunas cajas, o sus equivalentes en el sistema financiero español --especialmente La Caixa y Kutxabank--, había provocado que la legislación que se había ido construyendo estuviera llena de trampas y se mantuviera viva la incógnita de la propiedad de las cajas de toda la vida.
En el caso de La Caixa se comprobaba como cuanto más se profundizaba en el modelo, más oscurantismo había y menos se sabía. La Caixa, la caja de toda la vida, fue la primera en transformarse en banco, sabiendo de primera mano lo que se venía encima. Por eso creó CaixaBank, a quien traspasó todo el negocio bancario. CaixaBank es una compañía cotizada cuyo accionista principal es Criteria, propietaria del 58,9% de Caixabank. Pero ¿quién es el dueño de Criteria? Según la Ley de De Guindos, la Fundación Bancaria, que para eso poseía el 100%. Pero ¿quién es el dueño de esta fundación?
A partir de ahí se entraba en un mundo de complejidades, ya que los dueños de esta fundación son, teóricamente, aquellas sociedades que en 1904 fundaron La Caixa, aunque luego las cosas hayan ido cambiando. En todo caso, entre esos fundadores están la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, el Instituto Agrícola San Isidro y la Cámara de Comercio de Barcelona. Incluso en la fundación participó hasta el Rey Alfonso XIII, quien, además de ser quién inauguró la entidad, puso dinero en el primer capital.
Este cúmulo de cajitas al estilo de las matrioskas rusas, de abajo arriba, primero CaixaBank, luego Criteria, después la Fundación y desde el principio las entidades fundadoras,ponían de manifiesto que era necesaria claridad y transparencia. Los defensores del modelo, encabezados por Fainé, suelen decir que quien manda es la sociedad civil catalana, que es quien domina La Cambra, L’Institut Agrícola o la Societat Económica Barcelonesa. Es una afirmación tan ampulosa como poco real.
La realidad es que todo ese imperio está dominado por unas pocas personas que funcionan sin apenas control y que mueven los hilos, no solo en Cataluña, sino también en España. CaixaBank, Criteria y la Fundación, tienen su sede en el mismo edificio -las torres negras de la Diagonal de Barcelona-, comparten el logo y tienen el mismo presidente, Fainé. Es más, CaixaBank es la entidad financiera con vida propia, pero en sus más de 5.000 oficinas aparece como La Caixa. Es una confusión permanente.
No cae en saco roto la admonición del BCE y, por ello, el Plan Estratégico 2015-2018 de Caixabank contempla la venta de participaciones industriales, que prevé reducir el capital invertido en participaciones minoritarias del 16% actual al 10% en 4 años. En  2011 representaban el  24%.
Y lo lógico es que tras La Caixa, el BCE y el MUS se fijen en Kutxabank, cuyo histórico presidente Mario Fernández, ex vicepresidente del gobierno vasco, dimitió el mismo mes en que se ponía en marcha el supervisor único. La dimisión venía precedida de un conocido enfrentamiento entre Mario Fernández y el PNV que, sin entrar en muchos detalles, se puede resumir en que Fernández quería reducir el peso de las fundaciones (las antiguas cajas vascas, BBK, Kutxa y Caja Vital) en el capital de Kutxabank y, de esa manera, reducir también la fuerte influencia de los partidos políticos.
Fernández ya había identificado que la cotización en Bolsa era el mejor camino para preservar la independencia de Kutxabank. Salir al mercado mediante una ampliación de capital les permitiría diluir a las fundaciones (a los partidos políticos) y, además, recoger recursos para aumentar en tamaño, en lo que estaba muy empeñado, como ya demostró con la compra de la cordobesa Caja Sur.
Lo que pasó con Kutxabank y la salida “poco honrosa” de Fernandez puso de manifiesto que aún no se ha terminado con la politización de las cajas de ahorros, ni se ha dado respuesta a una pregunta que se hace todo el mundo: ¿De quién siguen siendo las antiguas cajas de ahorros?

Carlos Díaz Güell


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sábado, 3 de octubre de 2015

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El convenio de Ahorro, promete un otoño caliente: la patronal pide bajar sueldos un 30% entre otras medidas

Se retoman las negociaciones a pocas semanas del fin de la vigencia del convenio pero las posturas siguen muy alejadas


Las negociaciones del nuevo convenio de cajas de ahorros se han retomado después de un largo parón y este jueves 1 de octubre se han vuelto a sentar los representantes de las entidades y de los trabajadores, pero las posiciones siguen estando muy lejos. Tanto que las conversaciones corren el peligro de encallarse con el fin de la ultractividad de los convenios a la vuelta de la esquina y las condiciones de 120.000 empleados en el aire.

Fuentes sindicales han explicado que las cajas han puesto sobre la mesa una rebaja de los sueldos del 30%, la eliminación de carreras profesionales y trienios y una liberalización de los horarios, con jornada partida de lunes a viernes. El motivo de dichas exigencias, mejorar los ratios de solvencia, los márgenes y la competitividad, siempre según los sindicatos. La Asociación de Cajas de Ahorros para Relaciones Laborales (ACARL), que lleva las negociaciones, no se ha pronunciado.

Salarios en función del PIB

Estas propuestas están más que alejadas de las de los sindicatos. Aunque están dispuestos a negociar los horarios, no aceptan la jornada partida para todos los empleados todos los días. De hecho, ya se levantaron de la mesa antes de verano como protesta por lo que consideran una liberalización de la jornada. Los representantes de los trabajadores creen que abrir las oficinas por la tarde no aportaría mucho a la actividad de las antiguas cajas.

Respecto al salario, los sindicatos están planteando que se mantengan las subidas en función del PIB español, como se pactó para el convenio 2011-2014. Desde CCOO han acusado a la ACARL de querer cambiar las reglas del juego impuestas por la propia patronal. "En 2011 se emperraron en vincular salarios al PIB, no querían ni ver el IPC", han explicado. Por aquel entonces, el PIB era negativo, pero ahora sube más de un 3%, lo que obligaría a subir los salarios.

Los sindicatos critican que desde que se iniciaron las negociaciones, en febrero, la posición patronal prácticamente no se ha movido. Entonces, pedían una bajada salarial del 35%, además de la liberalización horaria y terminar con la carrera y los trienios. CCOO no acepta que la carrera profesional no esté sujeta a criterios objetivos fijados por convenio y denuncian que las cajas quieren convertirlo en "subjetivo y arbitrario".

El tiempo apremia

Un problema añadido a las diferencias entre ambas partes es que el tiempo apremia. El convenio (2011-2014) vencía el 31 de diciembre pasado, pero hay un año de ultractividad, es decir, un año durante el cual se mantiene la vigencia aunque el convenio esté vencido. Sin embargo, no está claro cuando decae el convenio, ya que los sindicatos lo denunciaron el 22 de noviembre, un procedimiento que es habitual para emplazar a las empresas a negociar el nuevo convenio. Entonces, podría perder su vigencia el mes que viene, ya que la ultractividad dura un año.

"No está claro. La reforma laboral la hicieron corriendo y no lo deja claro, depende de lo que vayan decidiendo los jueces", apuntan fuentes sindicales sobre el fin de los convenios. En cualquier caso, las posiciones están todavía muy alejadas y, si no hay un acercamiento en la próxima reunión, a mediados de mes, los sindicatos iniciarán las movilizaciones para presionar a la patronal.

Aunque sólo quedan dos cajas de ahorros –Ontinyent y Pollença–, el convenio del sector abraza a muchas de las antiguas cajas, que lo mantienen a pesar de ser ya formalmente bancos. Caixa Bank, Bankia, Mare Nostrum y Cajasur son algunas de las antiguas cajas que se rigen por el convenio del sector.
http://www.economiadigital.es/es/notices/2015/10/el-convenio-de-cajas-a-punto-de-encallar-la-patronal-pide-bajar-sueldos-un-30-77280.php?

domingo, 12 de enero de 2014

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Ley de Fundaciones y Cajas de Ahorro, La Italianización de las Cajas


La regulación española sigue los pasos de la Ley Amato - Las fundaciones aún influyen en algunos bancos de Italia, aunque se intentó forzar que perdieran su control

A tres días de acabar el año, el Gobierno publicó en el BOE la Ley de Fundaciones y Cajas de Ahorro, que da la puntilla al sector del ahorro español, nacido como tal en 1834. De las 45 que había antes de la crisis, sobreviven como cajas 21, pero la inmensa mayoría están obligadas a transformarse en fundaciones, a pesar de que solo siete tienen participaciones de control sobre los bancos que gestionan su antiguo negocio financiero. La nueva ley, inspirada en el modelo italiano, incentiva que reduzcan su peso en el capital

La Ley de Fundaciones Bancarias y Cajas de Ahorros, que acaba de entrar en vigor y que obligará a las cajas de cierto tamaño (todas menos dos) a convertirse antes de que termine este año en una nueva figura denominada fundación bancaria, supone el definitivo empuje legislativo para la italianización del sector de las cajas de ahorros españolas, que hasta la actual crisis económica representó algo más del 50% del negocio financiero nacional.

La nueva norma -e incluso en determinados aspectos algunas de las anteriores que se dictaron en plena crisis financiera- sigue el modelo de transformación de sus cajas de ahorros que Italia puso en marcha en 1990 con la llamada Ley Amato-Carli y algunas directivas y decretos posteriores.

Hasta 2010 España contaba con 45 cajas de ahorros en un país que llegó a tener 80 en el pasado. En tres años, las 45 cajas españolas se han reducido a 21. Las 24 restantes no han podido sobrevivir a la crisis y han desaparecido. Son las 21 supervivientes las que -con la excepción de dos minúsculas, que seguirán siendo cajas- deberán reconvertirse antes de fin de año en fundaciones bancarias.

De estas 21 cajas que han logrado perdurar tras el terremoto financiero, solo 7 lideran y mantienen la mayoría de control en sus respectivos negocios financieros. Se trata de la catalana La Caixa, que es hegemónica en CaixaBank; la vizcaína BBK en Kutxa Bank; la aragonesa Ibercaja en Ibercaja Banco, la malagueña Unicaja en Unicaja Banco y la asturiana Cajastur en Liberbank, junto con las pequeñas cajas Caixa Ontiyent (Comunidad Valenciana) y Caixa Pollença (Baleares). Caja Murcia perdió el año pasado la condición de mayor accionista del banco BMN en beneficio del fondo estatal FROB.

La Ley Amato, que entró en vigor el 30 de julio de 1990, supuso -al igual que pretende la actual norma española- que las cajas italianas escindieran su actividad en dos entidades diferentes: el negocio financiero de las cajas se traspasó a una sociedad anónima bancaria y las funciones sociales de las cajas se reorganizaron con el carácter de fundación.

La justificación -al igual que ahora en España- fue que las cajas, al no tener accionistas ni disponer de una configuración como sociedad mercantil, estaban imposibilitadas, dado que carecían de accionistas, para recapitalizarse mediante ampliaciones de capital para hacer frente a periodos de dificultad financiera y tensiones de solvencia.

El traspaso del negocio financiero a un banco (a una sociedad anónima filial o participada) debía permitir, a juicio del legislador, la captación de capitales en caso de crisis, las fusiones y otras operaciones corporativas y dificultar la politización de la gestión financiera. Al igual que ahora en España, toda esta transformación radical de un modelo vigente desde hacía varios siglos se planteó como una opción voluntaria pero acabó siendo un imperativo legal.

El 18 de noviembre de 1994 se dio un paso más en Italia con la llamada Ley número 474 y la también conocida como Directiva Dini, que forzó a las nuevas fundaciones a reducir su participación en los bancos. La justificación fue propiciar una diversificación del patrimonio de las cajas y hacerlas menos dependientes de sus negocios bancarios. El tercer paso se dio con el Decreto-ley Ciampi (1998) y con otro decreto legislativo de 1999 con los que se prohibió que las fundaciones tuviesen posiciones mayoritarias en los bancos a los que habían transferido sus negocios financieros.

En España, la actual ley incorpora incentivos y elementos disuasorios con el fin de que las cajas reduzcan de forma progresiva su actual peso accionarial en sus bancos, al imponerles mayores exigencias regulatorias si una caja o varias que estén aliadas superan el 30% de participación y aún más rigurosas si rebasan el 50%. Al final, el legislador español renunció a su voluntad inicial de abocar de forma más determinante a las cajas a disminuir su peso accionarial en sus filiales bancarias.

En el anteproyecto de la ley se prohibía a las cajas que pudieran acudir a las ampliaciones de capital futuras de sus bancos para mantener o aumentar su cuota accionarial. Ahora sí se les permitirá este tipo de operaciones, aunque en los consejos y en las juntas generales de sus bancos las acciones que adquieran las cajas partícipes mediante futuras suscripciones de ampliaciones de capital (no así las que dispongan a resultas de la fundación del banco) carecerán de derecho de voto en el tramo en el que con ellas las cajas rebasen el 49,99% de las acciones totales de la entidad bancaria.

En Italia, aunque hubo voluntad expresa de que las cajas no tuvieran participaciones mayoritarias y de control en los bancos, la experiencia indica que, aun con porcentajes bajos, siguen dominando algunos grupos bancarios relevantes. El ejemplo que siempre se cita es el de Unicredit, la principal entidad italiana, y en la que las antiguas cajas del país, con el 11%, aún mantienen el control.

Las cajas de ahorros españolas surgieron a partir de 1834, pero sobre la experiencia de los montes de piedad, cuyo origen se remonta al siglo XVIII. Las cajas ya eran fundaciones antes de la actual ley. Según la definición de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), las cajas de ahorros son "entidades financieras sin ánimo de lucro" constituidas como "fundaciones de naturaleza privada" y "con finalidad social".
Javier Cuartas

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jueves, 2 de enero de 2014

La catastrófica quiebra de las Cajas de Ahorros: regalos políticos a los nuevos Bancos



De todos es conocido como ha cambiado el panorama del sistema financiero español, que se ha entregado y en ocasiones regalado a poderosos Lobbys económicos, regionales o no en los tiempos recientes, con la financiación del BCE a través del FROB. Las Cajas eran un singular sistema utilísimo, para la financiación de empresas medianas, pymes y ciudadanos con capacidad exigua de crédito. Todo se fue a paseo a partir de la LOFCA Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas (Vigente hasta el 30 de Diciembre de 2013) en que hubo barra libre para los políticos, sindicalistas, enchufados y demás malhechores en el uso de los fondos de las cajas, muchos de ellos para beneficio personal, otros político de influencias o de información privilegiada.

Según Antón Costas Comesaña catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona en enero de 2011 escribía en el País: Tengo en el cuerpo la incómoda sensación de que estamos a punto de cometer el mayor desmán financiero de nuestra historia: la entrega de la mitad, ¡la mitad!, del sistema financiero español, a precios de saldo y desguace, a bancos, inversores privados y "fondos buitres". Naturalmente no se equivocaba lo hemos cometido. Continuaba diciendo: Quizá este malestar es debido a un arrebato de patriotismo. En cualquier caso, las consecuencias serían muy importantes. Primero, una concentración desmedida y una disminución significativa de la competencia bancaria, cuyos perjudicados serán familias, profesionales y pequeñas y medianas empresas. 


Segundo, la aparición de riesgo de exclusión financiera para personas con baja cultura financiera, que tenían en la proximidad de las oficinas de las cajas un servicio público que los bancos no prestarán. Tercero, la pérdida de la Obra Social de las cajas, que actúa como un segundo Estado de bienestar, al atender a situaciones sociales adonde no llegaban las políticas públicas. Y, cuarto, la pérdida de un instrumento de dinamización cultural, especialmente en zonas pobres o alejadas. El valor económico que se ha perdido, para la sociedad en su conjunto sería(y es) inmenso. Muchísimo mayor que el valor patrimonial o contable, que es lo que entonces estaba en juego. Su mercado geográfico natural era el local y provincial. Y su función natural el crédito a las familias y pymes. Fue una historia de éxito.


Son muchos, los que han colaborado al desastre: legisladores, autoridades, reguladores, supervisores y las propias cajas. Legisladores, autoridades económicas y monetarias han puesto un empeño digno de otras causas en liberalizar las cajas para romper sus fronteras geográficas naturales y dejar que hicieran todo lo que hacían los bancos. No midieron los riesgos..Los directivos aprovecharon esa liberalización para una expansión irresponsable y para concentrar las inversiones en inmuebles y suelo. Como los depósitos de los impositores no daban para financiar la expansión crediticia, se endeudaron hasta las cejas en los mercados europeos de capital a corto plazo, mientras prestaban a largo. Riesgo inmobiliario y alto endeudamiento han sido un cóctel explosivo. Lo más sorprendente fue ver cómo el supervisor, el Banco de España (Mafo), dejó crecer ese riesgo y endeudamiento. Su labor de vigilancia y supervisión fue catastrófica. La situación cuestionaba su labor, al menos hasta 2007. 


Al buscar una solución en los matrimonios endogámicos empeoraron la situación. La unión de dos contagiados no da lugar a uno sano. Finalmente, el Gobierno Zapatero estuvo creyéndose durante demasiado tiempo su propia mentira: que teníamos el mejor sistema bancario del mundo mundial. ¿Cuánto habría costaría la intervención en ese momento? La vicepresidenta Elena Salgado había estimado que unos 20.000 millones adicionales, incluyendo bancos. En total, un 3% del PIB. En todo caso, ese coste no era nada comparado con el valor económico que se ha perdido con la desaparición de las cajas.La reestructuración del sistema financiero español ha requerido ya cerca de 220.000 millones de euros(No los 20 mil de la Salgado), que ha tenido que proporcionar el Estado a las entidades en crisis para evitar su quiebra. 


La Comisión Europea estima que, de esa cantidad, unos 40.000 millones son prácticamente irrecuperables, lo que equivale a 850 euros por habitante. Pero todavía está por ver que el resto del dinero empleado vuelva algún día al erario público, según fuentes del sector. El principal perceptor de inyecciones directas de capital es Bankia, con 22.500 millones de euros en números redondos, la mayor parte de ellos procedentes del rescate europeo. De esa cantidad, la Comisión da por perdidos más de 18.000 millones. Catalunya Banc tampoco podrá de devolver nunca 11.000 de los 12.000 millones que ha recibido, según los cálculos de Bruselas. El resto del quebranto hasta los 40.000 millones tiene su origen en NovaCaixaGalicia, el Banco de Valencia y Unnim.


¿Quiénes se benefician?: 1º Los catalanes; CaixaBank que se ha quedado, con la Caixa, Caixa Girona, Cajasol, Caja Guadalajara, Burgos, Canarias y Navarra, además de Banca Civica y Banco de Valencia y no consigue Bankia porque Esperanza Aguirre se opuso ferozmente. En diciembre 2011, el Banco de Sabadell se hace con la CAM con el dinero de todos los españoles. El esquema de protección de activos (EPA) fue absolutamente escandaloso: 17.500 millones ampliables a 20.000. En 1980 las entidades financieras catalanas representaban el 16% del sistema, hoy suponen el 33% y todo sin poner un duro, financiado con la miseria y la pobreza de los españoles, catalanes o no. Veamos lo que ha costado a los españoles. Dinero aportado por el robo legal del FROB, 25.000 millones totalmente irrecuperables -6.000 el Sabadell y 6.000 Caixa Bank y 9.000 Caixa Cataluña- a los que se suman 25.000 de las EPA. Total 50.000 millones. Y a pesar de ese río de nuestro dinero, su situación bordea la insolvencia, Caixa Cataluña ha sido nacionalizada y CaixaBank no lo ha sido porque Rajoy lo ha permitido, según Roberto Centeno.


2º Bankia BFA con Caja Madrid, Bancaja, Caixa Laietana, Cajas de Avila, Segovia, Rioja e Insular de Canarias.10.444 millones de pérdidas de BFA y -4148 de Bankia. 3º Unicaja con Unicaja y Caja Jaen.4º CEISS con Caja Duero y Caja España.5º Catalunya Banc con Caixa Cataluña, Tarragona y Manresa, con -6674 millones 6º Novagalicia Banco con Caixa Galicia y Caixa Nova, con -3091 millones que iba para la Caixa pero se ha opuesto Nuñez Feijoo. 7º Kutxa Banc con BBK, Caja Sur, Kutxa y Caja Vital. 8º Banco Mare Nostrum con Caja Murcia, Penedes, Granada y Sa Nostra.con -569 millones. 9º Caja 3 con CAI Caja Circulo y Badajoz.con -370 millones. 10º Liberbank con Cajaastur+CCM y Caja Extremadura con -1115 millones. 11º Iberbank que se ha quedado solo.

Bernardo Rabassa
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jueves, 6 de diciembre de 2012

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Las cajas de ahorros rehúyen una reforma al estilo italiano

No estamos recapitalizando las cajas de ahorros. Estamos desmontando el sector. Las cajas de ahorros pasarán en breve a mejor vida. Será un recuerdo en la memoria de algunos y un capítulo en los libros especializados". Así se expresaba el viernes pasado el presidente de una de las antiguas cajas de ahorros. Ese día, Economía emitió una nota en la que apuntaba algunos cambios que sufrirán estas entidades. El primero era que todas se convertirán en fundaciones. Las sanas serán fundaciones bancarias, y el resto, las que hayan recibido ayudas, se transformarán en fundaciones ordinarias.
Las cajas sanas -La Caixa, las tres cajas vascas integradas en Kutxabank, Unicaja e Ibercaja- aseguran que convertirse "en fundación es el mal menor. Lo peor es perder el control de los bancos que hemos creado", señala otro presidente de una de estas entidades.
Este sector, que hasta hace dos años representaba el 50% del sistema financiero español, debe reducir la participación que tiene en sus bancos "a niveles no mayoritarios", según una de las condiciones de Bruselas para aprobar las ayudas públicas para la banca con déficit de capital y reconocen las cajas en un comunicado.
Pero piden que esta imposición -aún en negociaciones- no siga "la experiencia del modelo italiano" que forzó la venta de gran parte de las participaciones de las cajas en sus bancos. Esta medida "abocaría a pérdidas patrimoniales". Y es que los pasos dados en la reforma del sistema financiero español, sobre todo en lo correspondiente a la transformación de las cajas de ahorros, parece sacado de un manual italiano. Eso sí, con 22 años de diferencia.
Las cajas italianas, muy similares a las españolas, sufrieron su primer cambio con la Ley Amato en 1990. Esta norma ofrecía la posibilidad de separar la actividad bancaria, a través de un banco, de la actividad benéfico-social, ejercida por una fundación. Tres años después esta alternativa se convirtió en obligatoria. Además, se incentivaron las fusiones entre los bancos filiales de las cajas con beneficios fiscales.
En los primeros pasos de esta reforma las fundaciones podían vender las acciones a terceros, pero debían retener más del 50% del capital de sus bancos. El problema es que los potenciales inversores no se fiaban de los gestores de estas entidades influenciados aún por los políticos locales. La medida, de esta forma, no tuvo repercusiones y por lo tanto, no resolvió el problema que se quería eliminar, la influencia política en las cajas y la capitalización de sus bancos.
Ante este fracaso, en 1994 se publicó la Directiva Dini (Lamberto Dini era entonces el ministro de Economía), por la que se obligó a las fundaciones a vender parte de sus participaciones en el banco en el plazo de cinco años. Además, se limitaron las normas de gestión de la obra social, según recogen en un artículo de Cuadernos de Información Económica Gaspar Ariño, catedrático de Derecho Administrativo y presidente de Ariño y Asociados, Abogados, y Myriam García, abogada del mismo despacho.
El tercer paso de la reforma se completó en 1998 con la Ley y Decreto Ciampi. Esta norma obligó a las fundaciones a reducir la participación mayoritaria en sus bancos en cuatro años. El objetivo era que las fundaciones renunciaran a la gestión de los bancos. Todo se realizó ante la gran desconfianza existente hacia los órganos de gobierno de las cajas, muy politizados. Pero las medidas no han tenido el resultado deseado.
Según Gaspar Ariño y Myriam García, "las fundaciones están librando su batalla para seguir influyendo en los bancos y todavía tienen participaciones de control en algunos bancos originarios, por lo que la privatización de la banca italiana es bastante menor de lo que se suele decir".
Hace solo dos años, de las 88 fundaciones existentes, 18 no tenían participaciones en bancos y 55 solo conservan un peso minoritario. Pero lo que ha sucedido es que las fundaciones se han ido asociando y su participación conjunta en un banco han permitido que mantengan el control de un banco, caso de Unicredit, la principal entidad de Italia.
La participación de las fundaciones en Unicredit se eleva al 11% a través del que controlan un tercio del consejo. Esta participación les permitió en 2010 presionar contra el entonces consejero delegado, Alessandro Profumo. Importantes políticos italianos se unieron a esta presión, y el directivo dimitió, pese a haber colocado a Unicredit como uno de los mayores bancos de Europa.
Y el crédito a las pymes y familias no llega
Las principales cajas de ahorros españolas -La Caixa, Kutxabank, Ibercaja y Unicaja- consideran que si venden parte de sus bancos para perder la mayoría sufrirían importantes minusvalías, ya que ahora los inversores no están interesados en apostar por el sector bancario español. Pero el sector también se queja de que, como se ha demostrado en Italia, la creación de grandes bancos y la eliminación de la banca local no ha conseguido que el crédito fluya hacia una parte fundamental del tejido productivo, las pymes y las familias.
La experiencia italiana demuestra, argumentan expertos, que la banca local sigue una política crediticia más vinculada a las pequeñas empresas y comercios, a los que les es muy difícil acceder a créditos de la gran banca. Además, la obra social se ha diluido, lo que las cajas españolas también quieren evitar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Cajas de ahorros de España

Las cajas de ahorrosespañolas son entidades de crédito plenas, con libertad para realizar operaciones financieras al igual que el resto de las entidades financieras que integran el sistema financiero español. Tienen finalidad social y no pueden generar beneficios, pero actúan con criterios puros de mercado.
Están constituidas como fundaciones de naturaleza privada sin ánimo de lucro, es decir, ni poseen accionistas ni pueden repartir dividendos. Están reguladas por el Real Decreto Ley 11/2010.1
En general, están especializadas en la canalización del ahorro popular y en la financiación de las familias y de las pequeñas y medianas empresas. Tienen una fuerte raíz local, con una densa red de oficinas de implantación fundamentalmente regional, aunque algunas de las cajas más importantes ya tienen presencia nacional e internacional relevante.
En la actualidad existen 34 cajas de ahorro, muchas de ellas resultado de la fusión de otras entidades más pequeñas. Estas se encuentran agrupadas en la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Las principales entidades son: “la Caixa” y Caja Madrid.
Parte de los clientes de las cajas de ahorro se encuentran agrupados en distintas asociaciones de consumidores, como la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc Consumo), o la Asociación de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas, Productos Financieros y de Seguros (Adicae).
A continuación mencionaremos un cuadro que muestra las Cajas de Ahorro de España:
Nombre comercialComunidad autónomaSedeAsociación dominanteEstado de reestructuración
UnicajaAndalucíaMálagaPSOEAbsorbió a Caja de Jaén. Negociando fusión con Caja España-Duero.
Colonya Caixa PollençaIslas BalearesPollensa
Sin cambios
la CaixaCataluñaBarcelonaCiUAbsorbió a Caixa Girona. Cesión a CaixaBank. Absorbió a Banca Cívica
CatalunyaCaixaBarcelonaPSCFusión de Caixa Catalunya, Caixa Manresay Caixa Tarragona. Intervenida. Proceso de adjudicación por el FROB.
Caixa OntinyentComunidad valencianaOntenientePPSin cambios.
NovaCaixaGaliciaGaliciaLa Coruña
Fusión de Caixa Galicia y Caixanova. Cesión a NCG Banco. Intervenido. Proceso de adjudicación por el FROB.
Caja MadridComunidad de MadridMadridPPSIP Bankia.
BBKPaís VascoBilbaoPartido Nacionalista VascoAbsorbió a Cajasur. SIP Kutxabank.
Han desaparecido recientemente las siguientes cajas de ahorros:
EntidadSedeMotivos
CajaSurCórdobaIntervención por el Banco de España. Vendida a BBK.
Caja de JaénJaénAbsorbida por Unicaja.
Caixa GironaGeronaAbsorbida por la Caixa.
Caixa CatalunyaBarcelonaFusión con Caixa Manresa y Caixa Tarragona.
Caixa TarragonaTarragonaFusión con Caixa Manresa y Caixa Catalunya.
Caixa ManresaManresaFusión con Caixa Catalunya y Caixa Tarragona.
Caja Castilla-La ManchaCuencaIntervención por el Banco de España. Vendida a CajAstur.
Caja de GuadalajaraGuadalajaraFusión con Cajasol. SI
Caixa ManlleuManlleuFusión con Caixa Sabadell y Caixa Terrasa.
Caixa SabadellSabadellFusión con Caixa Terrasa y Caixa Manlleu.
Caixa TerrasaTarrasaFusión con Caixa Sabadell y Caixa Manlleu.
Caixa GaliciaLa CoruñaFusión con Caixanova.
CaixanovaVigoFusión con Caixa Galicia.
Caja DueroSalamancaFusión con Caja España
Caja EspañaLeónFusión con Caja Duero.
Originalmente, las cajas de ahorro se constituyeron bajo la forma jurídica de fundaciones de naturaleza privada con finalidad social, a diferencia de los bancos que son sociedades anónimas cuyo ánimo principal es el lucro.
Las cajas de ahorro tienen un carácter fundacional y se rigen por la ley de sociedades limitadas y en sus consejos de administración se sientan, por tanto, representantes gubernamentales y locales, en una proporción que fija cada gobierno autonómico.