lunes, 20 de febrero de 2017

El modelo de Felicidad aplicado al Trabajo. El trabajador optimista, creativo, flexible y empático es más productivo, según investigaciones y expertos en trabajo saludable

Cada vez más organizaciones lo tienen claro: el trabajador optimista rinde más. Los empleados felices permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía y su vinculación a la empresa es mayor, según un estudio del IOpener Institute de Oxford. Por eso aumentan lasempresas que deciden medir su felicidad. Una tendencia incipiente –son una minoría todavía las compañías que invierten en ello-, pero que poco a poco va calando en la conciencia de las corporaciones.
“Las empresas empiezan a darse cuenta que tienen que cambiar totalmente de hábitos”, declara Rafael Peiró, gerente de Créetelo, consultora que enseña a líderes y empleados a mejorar el compromiso con la empresa, la cohesión, el trabajo en equipo, la empatía y el buen humor –“que nada tiene que ver con la juerga y el cachondeo”, matiza Peiró-.“Es rentable y productivo”, sentencia.
“Son técnicas muy sencillas de aplicar que no cuestan dinero y aportan mucha rentabilidad”, sostiene Peiró, que fundó la compañía, con sede en la localidad valenciana de Alboraya, hace cuatro años. Desde entonces una docena de empresas han parado la producción con el objetivo de aprender nuevas habilidades que les ayuden a tener una plantilla motivada.
Algunas universidades han creado equipos de investigación que se centran en averiguar qué nos hace disfrutar en el trabajo
Cuantificar la felicidad laboral
Uno de los colaboradores de la consultora, Juan Pedro Sánchez, de 48 años, exdirectivo y experto en Psicología del Trabajo, Recursos Humanos y Organizaciones, detalla cómo se puede medir el nivel de felicidad de una corporación: el primer paso es evaluar el optimismo y las emociones positivas y, por otro lado, las demandas de estrés y exceso de supervisión y control; a continuación, se trabaja en diferentes sesiones aspectos como la inteligencia emocional, la empatía, la asertividad –la habilidad para reaccionar de manera adecuada a cada situación-, el autoconocimiento, el autocontrol y la autoconciencia.
La mayoría de los directivos que llegan a los talleres “la única forma que conocen para tratar a los empleados es la del palo y la zanahoria”, lamenta Sánchez. No obstante, reconoce que en los últimos años las capacidades de liderazgo que fomentan el optimismo en una corporación empiezan a entrar tímidamente en las materias que se imparten en las facultades.
La felicidad es uno de los aspectos más sometidos a estudios. “Hoy se aborda desde perspectivas neurobiológicas, médicas, sociales, psicológicas y hasta políticas”, comenta la especialista en organizaciones optimistas Belen Varela. Y, evidentemente, el ámbito laboral no es ninguna excepción, ya que en él pasamos buena parte de nuestra vida. Por eso varias universidades han creado equipos de investigación que se centran en averiguar qué nos hace disfrutar en el trabajo.
Un trabajador feliz es amable, sabe trabajar en equipo y antepone los intereses de los compañeros a los suyos
RAFAEL PEIRÓ
Gerente de la consultora Créetelo
Trabajos saludables
Un referente en este sentido es el equipo Wont, dirigido por Marisa Salanova, en la Universidad Jaume I que combina la investigación y el desarrollo de novedosos protocolos para implementar intervenciones que ayuden a crear organizaciones “saludable y resilientes”. Belen Varela, que también es profesora de la Universidad de A Coruña, aclara que los estudios científicos sobre esta cuestión, más allá de centrarse en emociones y estados de ánimo, analizan sobre todo la forma de afrontar la vida en general de cada miembro de una organización.
Y un trabajador feliz es “amable, sabe trabajar en equipo y antepone los intereses de los compañeros a los suyos”, describe Peiró. Mientras que la profesora Varela, añade: “El optimismo es una actitud con la que una persona es capaz de establecerse metas desafiantes y mantener la determinación de alcanzarlas; se refleja, por tanto, en conductas como la perseverancia, la vitalidad, la creatividad y una constante orientación al logro”, explica la especialista, que también colabora con Créetelo.
¿Cuánto tiempo pierdes yendo al trabajo cada día? Sería más productivo dedicarlo a trabajar
MANUEL ALBARRÁN
Director de Desarrollo de Dinsa
“Conozco muchas empresas que trabajan muy bien la motivación”, asegura Varela. La autora del libro La Rebelión de las Moscas (Ediciones B) pone como ejemplo a Cyberclick Group, la mejor empresa para trabajar en España, según el prestigioso galardón Best Workplace España en su edición de 2014. La compañía, especializada en la optimización de campañas de marketing y publicidad digital, valora sobre todo la actitud personal y los valores del trabajador por encima del currículum.
Empresas flexibles
Un común denominador en muchas de estas corporaciones es la flexibilidad de horarios ya que el objetivo no es trabajar unas determinadas horas sino conseguir determinadas metas. Así es como funciona, por ejemplo, la mitad de la plantilla de Dinsa, que recientemente ha lanzado al mercado un escritorio virtual, Libework, desde el que acceder a aplicaciones y recursos de forma segura desde cualquier lugar. “Tenemos un puesto de trabajo móvil, más que un puesto fijo”, comenta el director de Desarrollo de la compañía, Manuel Albarrán.
¿Cuánto tiempo pierdes yendo al trabajo cada día? Sería más productivo dedicarlo a trabajar
MANUEL ALBARRÁN
Director de Desarrollo de Dinsa
La empresa, fundada en 1977 y afincada en Madrid, decidió hace cinco años ser congruente con el tipo de productos que estaba vendiendo y ofrecer a perfiles administrativos, desarrolladores y directores de área la posibilidad de trabajar fuera de la oficina. Según Albarrán, esto ha tenido una repercusión positiva en la cuenta de resultados de la compañía y también en la calidad de vida de la plantilla ya que les ha permitido, asegura, conciliar mejor su vida familiar y laboral.
El responsable de Créetelo considera que esta manera de trabajar es “recomendable”, y es más, considera que “los horarios rígidos están obsoletos”, con la excepción de determinados puestos, como cadenas de montaje. Y añade el ejecutivo de Dinsa: “¿Cuánto tiempo pierdes yendo al trabajo cada día? Sería más productivo dedicarlo a trabajar”, plantea Albarrán.
Cómo crear buen ambiente
Los especialistas consultados desgranan algunas claves para generar un clima laboral óptimo:
- La confianza en los propios recursos para hacer frente a los desafíos, que se obtiene principalmente a través del conocimiento y el reconocimiento de las fortalezas y capacidades de cada persona y de la propia organización en su conjunto.
- Definir horizontes claros que permitan a las personas identificarse y encontrar sentido al esfuerzo diario.
- El buen empresario respeta a sus trabajadores, los escucha y los valora. Es jovial y amable.
- Sonreír y saludar al equipo. Hay directivos que no se dan cuenta del estado de ánimo con el que entran a la empresa –no saludan ni sonríen-, lo que genera en algunas personas un clima de desasosiego.
A menudo las empresas que intentan amplificar la iniciativa castigan el error sin darse cuenta de que equivocarse forma parte de ella
JUAN PEDRO SÁNCHEZ
Experto en Psicología del Trabajo
- Un jefe que cree buen ambiente debe aprender a felicitar, algo que no es habitual ya que se suelen resaltar más las cosas malhechas, e intentar solucionar los errores en equipo y no centrar la culpa en una sola persona.
- Celebrar los hitos de un proyecto, también las metas intermedias, por ejemplo, yendo a la cafetería de la empresa e invitar a merendar al equipo, organizar una comida o simplemente dedicar diez minutos a comunicar el éxito y disfrutarlo en equipo.
- Al corregir un error, el líder debe explicitar lo que quiere corregir, pero también cómo quiere que se haga porque muchas veces se suele señalar el error sin explicitar qué es lo que se espera del empleado.
- Reforzar los comportamientos positivos e identificarlos correctamente. A menudo las empresas que intentan amplificar la iniciativa castigan el error sin darse cuenta de que equivocarse forma parte de ella.
- El líder busca colaboradores, no a gente a quien le pueda mandar.
Sin embargo, según los expertos, el positivismo laboral también es sensible a los factores ambientales y a los cambios en el estilo de dirección.
Las empresas no son conscientes del impacto que tienen sus políticas, sus prácticas o sus estilos de dirección en el ambiente laboral
BELEN VARELA
Especialista en Organizaciones positivas
Las trabas para la felicidad laboral
Pero la mayoría de las empresas no están por la labor de generar un buen clima de trabajo. Belén Varela lo atribuye a “la creencia de que no está en sus manos, sino en la de los empleados” y al hecho de que “no son conscientes del impacto que tienen sus políticas, sus prácticas o sus estilos de dirección en el ambiente laboral”.
Rafael Peiró considera que la pirámide de Maslow es extrapolable al mundo empresarial. En este sentido las necesidades fisiológicas de una empresa –el primer escalón de la pirámide- son las obligaciones dinerarias –como pagar sueldos, proveedores o el alquiler del local-. “Cuando están haciendo frente cada mes a esta necesidad no atienden otras que están en lo alto de la pirámide: las de reconocimiento, apoyo y motivación de la plantilla”.
¿Seríamos capaces de aislarnos mentalmente de esa tiranía para funcionar de manera óptima en nuestro trabajo?
BELEN VARELA
Especialista en Organizaciones positivas
El principal error que impide que los trabajadores se sientan felices en sus puestos de trabajo es el estilo directivo. Según ha podido comprobar Varela a lo largo de su experiencia en el asesoramiento a organizaciones, aspectos como la falta de reconocimiento, la presión excesiva o, incluso, la dejadez o la sobreprotección pueden mermar el ánimo de cualquier persona.
La especialista en organizaciones optimistas indica que muchos estudios han demostrado que el jefe es una de las principales causas de salida voluntaria de la empresa. Y es que a caso, plantea Varela, “¿seríamos capaces de aislarnos mentalmente de esa tiranía, para funcionar de manera óptima en nuestro trabajo?”.
Sobrevivir al ‘trepa’
Otra de las cosas que a menudo enrarece el ambiente laboral es la presencia del empleado que no duda en hacer la zancadilla a un compañero para desprestigiar su trabajo o colgarse las medallas de los logros del equipo. Los especialistas en organizaciones optimistas aconsejan alejarse de relaciones negativas o poner el foco en personas o cosas que muestren qué hacemos y qué somos capaces de hacer.
Si bien todas las empresas son susceptibles de poder aplicar estos principios y técnicas, siempre puede haber una oveja negra en la plantilla, tal como recuerda la especialista en organizaciones positivas Belen Varela: “El optimismo no es una varita mágica, no podemos hacer desaparecer al trepa ni cualquier otra circunstancia adversa”. Pero de lo que algo están seguros los expertos es que con buena cara, el trabajo sale mucho mejor.
RAQUEL QUELART

El modelo de Felicidad aplicado al Trabajo


La felicidad es la experiencia de alegría, satisfacción o bienestar positivo, combinada con al sensación de que nuestra vida es buena, tiene sentido y vale la pena. Sonja Lyubomirsky

Cada vez el enfoque en un crecimiento y desarrollo a nivel de las naciones, depende de cuán felices son sus habitantes, de acuerdo al último estudio de la consultora Monster Worldwide, Inc, realizado a más de 3232 empleados de todo el mundo, concluyó que la clave para ser feliz es encontrar el trabajo adecuado.


Tres cuartas partes de los entrevistados respondió que, tener el empleo ideal es fundamental, pero sólo un 13 % dijo que su trabajo no determina su felicidad y lo hacen simplemente para pagar las cuentas. Es por eso que, no hay duda que la felicidad laboral se alimenta de la pasión, sin embargo es necesario que se fomenten acciones positivas para mejorar el clima, porque simplemente a mayor felicidad encontraremos mejor disposición, estima y productividad.





Hacer lo que amamos y disfrutar de lo que hacemos determina más del 50% del estado de ánimo en el trabajo.


Todos queremos estar contentos en nuestros trabajos, disfrutar de lo que hacemos y alcanzar logros poderosos y que contribuyan. Para ello es esencial trabajar en espacios emocionales armónicos, estables, sin grados altos de discordia, conflicto ni toxicidad.




Una buena empresa no es sólo aquella que genera buenas utilidades, es aquella que provee bienes y servicios de manera efectiva y a la vez maximiza el grado de satisfacción de sus clientes, de sus colaboradores, de la población con la que interactúa y la sociedad en general.

La felicidad es la que causa los buenos procesos y los resultados sobresalientes, y no al revés, ya que  las personas más felices son más productivas, se ausentan menos de sus puestos de trabajo, rotan menos, están más abiertas al cambio, son más innovadoras y ayudan a generar un mejor clima organizacional. En definitiva, a mayor felicidad, mejor desempeño organizacional.



Las empresas que han implementado prácticas de felicidad en el trabajo, lo hacen inicialmente por la intuición de que es necesario para que las personas se sientan cómodas, contentas y satisfechas con y en su trabajo.

Con el paso del tiempo esa intuición se transforma en certeza, cuando se constatan dos fenómenos.

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El primero de ellos, es el despliegue de las capacidades y fortalezas individuales de las personas, reflejadas en su compromiso y alegría con su trabajo.
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Y en segundo término, esa voluntariedad de alto desempeño impacta en los resultados del trabajo, observándose clientes más satisfechos, mejorías en el servicio, aumento de las coordinaciones internas, mayor creatividad en las innovaciones de los procesos de trabajo, creciente productividad, crecimiento en los indicadores de gestión y un marcado incremento del clima laboral.


Entonces, una vez que la intuición se convierte en certeza, el paradigma con el que los ejecutivos miran el tema de gestión de personas cambia desde un enfoque instrumental (“implementemos gestión de felicidad para que mejoren los resultados”) a un enfoque ético (“implementemos gestión de felicidad porque es lo que cualquier persona necesita para llegar a ser la mejor versión de sí mismo, en ambientes de positividad y sentido”).

A esto nos referimos cuando decimos que es esencial tener una visión ética del ser humano, en oposición a la visión instrumental. Es la diferencia entre gestionar personas integrales y administrar recursos humanos, partes de personas o capacidades parciales.

Indicadores de felicidad en el ambiente laboral

Control. Los colaboradores valoran la autonomía, la libertad de decisión, la participación dentro de la empresa o tener el control sobre sus horarios.
Oportunidad para adquirir nuevas habilidades. Eliminar la insatisfacción laboral potenciando competencias y conocimientos.
Motivación laboral. Desafíos, equilibrio de la carga de trabajo, identificación con la tarea, conflicto de rol, trabajo emocional,conciliación y los horarios flexibles.
Cambios en el contenido de las tareas y los contactos sociales.
Claridad del entorno. Resultados predecibles, requisitos claros, claridad de rol, feedback de las tareas, baja ambigüedad respecto al futuro.
Contacto con otros. Contacto social, calidad en las relaciones sociales, dependencia de los demás, trabajo en equipo
Disponibilidad de dinero. Ingresos disponibles, nivel salarial, pago por resultados.
Seguridad física. Condiciones de trabajo adecuadas.


Lo recomendable es que cada organización construya su propio sistema de medición de felicidad en el trabajo, de acuerdo a las variables que maneje y a las estrategias que implemente.

El Modelo PERMA
El modelo PERMA de Seligman, es el modelo de Felicidad en el Trabajo y contempla seis variables:


Positividad: vivir en emociones personales positivas y en atmósferas organizacionales y de equipo marcadas por la positividad es pilar del bienestar subjetivo en el trabajo. Todos queremos estar contentos, pasarlo bien, disfrutar de lo que hacemos, vivir en un estado de flujo en el ejercicio de mi trabajo y alcanzar logros poderosos y que contribuyan.

Sentido: las personas trabajamos con entrega, exigencia y voluntariedad cuando el propósito de nuestro trabajo resuena con nuestro sentido personal y “me hace sentido”. Construir un sentido social o trascendente del propio trabajo y un sentido compartido inspirador en mi equipo y en mi empresa son impulsores existenciales para desplegarnos en el trabajo.


Relaciones confiables: el bienestar subjetivo en el trabajo también deriva de una buena relación con otros. Nadie es feliz en el trabajo con relaciones malas o conflictivas con los demás. Las relaciones más relevantes son con el jefe y con el equipo de trabajo. El combustible de los equipos de alto desempeño es la confianza. Es esa la emoción que necesitamos construir, sostener y trabajar bien con otros. Sin relaciones confiables, no hay felicidad posible en el trabajo.


Desarrollo profesional y personal: las personas felices en su trabajo sienten la preocupación de su organización por su desarrollo profesional y personal. La empresa se hace cargo de generar estrategias y prácticas que permitan el crecimiento y desarrollo de sus colaboradores, nuevamente como una preocupación ética, además de la necesaria capacitación en las competencias propias del trabajo específico que se realiza.


Compromiso: los colaboradores felices muestran un alto grado de involucramiento emocional con su trabajo, con su equipo y con su organización. Es responsabilidad de la empresa fomentar este alto nivel de compromiso en el trabajo, mediante la participación, inclusión y consideración afectiva permanente.


Logro y reconocimiento: alcanzar logros y entregar buenos resultados es parte importante de sentirse feliz en el trabajo. Cumplir las tareas, alcanzar los resultados y mostrar buenos indicadores son actos observables de mis logros en el trabajo. Son una consecuencia natural de mi estado de bienestar subjetivo.


Las empresas que promueven felicidad son muy activas en reconocer los logros de sus colaboradores, celebrarlos públicamente y generar ritos organizacionales permanentes de reconocimiento y promoción del orgullo personal, grupal y organizacional.

¿Cómo hacer funcionar el Modelo PERMA?
Para que este modelo opere en la realidad de trabajo, son tres las palancas que permiten concretarlo:


Jefaturas que muestren un estilo de liderazgo firme y cercano, exigente con las tareas y preocupado de las personas. Exigente en el qué; cercano en el cómo; enérgico en el rol, horizontal y positivo en la actitud relacional. La gestión de felicidad organizacional se revela como eficaz y verdadera en el ejercicio diario del liderazgo.


Es en la relación con el jefe donde nos damos cuenta si las declaraciones de la empresa se hacen realidad y son ciertas. Esto es demandante para los jefes, pues los lleva cada día a mostrar coherencia y sostener credibilidad. Ello implica un foco estratégico de la empresa en el desarrollo permanente de sus líderes y en implementar estrategias de acompañamiento para su desarrollo como líderes firmes y cercanos.


Gestión participativa. Resulta fundamental que la organización involucre activamente a sus colaboradores en la marcha de la empresa, los mejoramientos de procesos y el diseño de nuevas políticas organizacionales.


Eso se realiza mediante estrategias y prácticas concretas de participación de las personas, que implican diseño, dedicación y mucho tiempo por parte de los ejecutivos y jefaturas. La manera de hacerlo es ir generando las instancias formales para la participación de las personas y siendo parte activa de las mismas, en reuniones, comités, jornadas regionales o nacionales u otros artefactos organizacionales.


Gerencia de Felicidad. La Gerencia de Recursos Humanos ha evolucionado a la Gerencia de Personas. El próximo paso es la Gerencia de Felicidad, que juega un rol articulador de las prácticas de felicidad en el trabajo. Esta área es la que implementa y monitorea el sistema de gestión de felicidad en el trabajo, tanto en la dirección de los proyectos específicos del modelo de gestión de felicidad, en el rediseño y ejecución de estrategias y procesos de personas en función de la mirada de la felicidad (selección, compensaciones, capacitación, desempeño, clima, cultura y otros procesos), como en la medición de los indicadores de felicidad.


En resumen este modelo consta de tres partes:


La concepción ética de ser humano, indispensable para implementar eficazmente un sistema de gestión de felicidad organizacional.
Los seis componentes del modelo.
Las tres palancas de gestión, que permiten que el modelo opere en la práctica.



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Webgrafía:
http://www.uai.cl/images/noticias/2013/Charla%20Ignacio%20Fernández.pdf
http://www.portafolio.co/opinion/la-felicidad-debe-ser-otro-indicador-desarrollo
http://prevenblog.com/modelo-de-felicidad-en-el-lugar-de-trabajo-caso-de-exito/
http://joblers.net/indicadores-de-la-felicidad-en-el-trabajo.html
http://bit.ly/1j2PoOD
http://bit.ly/1y8S6Y8
http://bit.ly/1FaLvBu
http://bit.ly/1EhWgNW
http://bit.ly/1MlZvb0
http://bit.ly/1Wdu7Ad
Fuente Gráfica: www.freepik.es
PROIKOS

domingo, 5 de febrero de 2017

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El Supremo considera discriminatorio no computar la baja maternal a efectos de retribución de incentivos

El Supremo y el Constitucional señalan que el permiso de maternidad no puede ser tratado como una ausencia laboral porque supone una discriminación de las mujeres.



El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han fallado en sendas sentencias contra cualquier discriminación para la mujer por la baja maternal. El fallo del alto tribunal establece que es “discriminatoria y contraria a derecho” la práctica empresarial consistente en computar como ausencias la baja maternal así como la baja por riesgo de embarazo a los efectos de días productivos para tener derecho a las retribuciones de los variados incentivos que abone la empresa a sus trabajadores por el cumplimiento de objetivos. Por su parte, el Constitucional ha amparado a una mujer que no mejoró sus condiciones laborales por estar de baja maternal cuando la empresa abrió esa oportunidad

En ambos casos, las sentencias se basan en el derecho constitucional a la igualdad y en la necesaria protección de la maternidad.

La Sala IV de lo Social del Supremo estima la demanda de conflicto colectivo planteada por CC OO de Andalucía contra la empresa Catsa, referido a sus trabajadoras en los centros de Granada y Málaga, a propósito del sistema de retribuciones variables que tenía establecido, con dos incentivos: el general y el de prima de producción.

Los hechos probados indicaban que las empleadas que “por causa de embarazo y/o maternidad han visto suspendida su actividad laboral por disfrutar de los permisos correspondientes, el primer mes de reincorporación a su puesto de trabajo no perciben cantidad alguna por ninguno de los referidos incentivos, y sólo comienzan a percibir cantidad por incentivos al mes inmediatamente posterior al de su reingreso y en función de los servicios laborales efectivamente prestados a partir de tal reincorporación”.
El Supremo, que revoca la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que desestimó en primera instancia la demanda de CC OO, explica que la baja por parto y por riesgo durante el embarazo afectan de modo exclusivo a las mujeres por razón precisamente de su sexo.
La empresa señalaba que ninguno de tales incentivos se devengaba durante el periodo en que no existe actividad laboral, lo que, en consecuencia, motivaba que no los abonase en relación a los periodos de baja por maternidad o por riesgo durante el embarazo, provocando con ello que, tras la reincorporación, las trabajadoras afectadas no percibiesen esa partida salarial hasta el momento de abono de los periodos que, nuevamente, hubiesen comenzado a devengar (en los términos en que está fijado el momento del pago para cada uno de los dos incentivos controvertidos).
Añade que las trabajadoras que pasan a esas situaciones de baja “ven alteradas sus retribuciones en el momento de su reincorporación, pues no perciben incentivos hasta que no vuelven a transcurrir los periodos necesarios para su devengo, computados sólo desde la fecha de dicha reincorporación. Ni siquiera consta que se tenga en cuenta al efecto la situación que quedó fijada en el momento en que iniciaron la baja, de suerte que cabría decir que a dichas trabajadoras se las considera como ausentes hasta la fecha de su reincorporación”.
Tal consecuencia, para el Supremo, “implica una discriminación directa y es contraria al derecho al mantenimiento y preservación de sus condiciones de trabajo y penaliza el ejercicio del derecho a la protección por maternidad, limitando, por tanto, la plenitud del mismo”.
La resolución añade que, en el caso de la baja por maternidad, la apreciación de discriminación podría ser enervada con la afirmación de que también los progenitores varones, bien por adopción o acogimiento, bien por cesión del permiso de maternidad, pueden verse afectados en la misma medida que lo son las trabajadoras mujeres.

Sentencia del Constitucional 

Por su parte, el Tribunal Constitucional que la empresa debió avisar a su empleada de la posibilidad de cambiar de puesto y, al no hacerlo, lesionó su derecho a no ser discriminada por razón de sexo (a, pues la causa de su baja deriva de su condición de mujer. También en este caso, la Sala anula una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA)
Según señala el fallo, la recurrente tenía firmado con la empresa un contrato indefinido como limpiadora, con una jornada parcial de 20 horas semanales y con desarrollo de su actividad laboral en un centro de salud. En marzo de 2010, causó baja laboral por embarazo de riesgo, situación a la que siguió la baja por maternidad.

En julio de ese mismo año, la empresa contrató, también con carácter indefinido, a otra persona para que prestara el mismo servicio que la demandante, pero con una jornada laboral de 30 horas semanales y con destino en un nuevo centro de salud. Cuando, concluida la baja, se incorporó
a su puesto de trabajo y se enteró de la nueva contratación, la demandante pidió su traslado al nuevo centro de salud y la ampliación de su jornada laboral de 20 a 30 horas semanales, lo que la empresa le denegó pese a que, al tener su contrato mayor antigüedad, tenía preferencia para ocupar el nuevo destino según el convenio aplicable.
Según la doctrina constitucional, el embarazo es un "factor diferencial" que incide únicamente en las mujeres. Por esta razón, la protección de este "hecho biológico" y de la salud de la mujer debe ser compatible con la conservación de sus derechos profesionales; lo contrario, es decir, "la minusvaloración o el perjuicio causado por el embarazo o la sucesiva maternidad constituyen" supuestos de discriminación por razón de sexo.
Además, añade que "la asignación de consecuencias laborales negativas" al ejercicio de la maternidad puede vulnerar el derecho fundamental a la igualdad. La situación de perjuicio a la trabajadora, según añade la sentencia, viene derivada de su condición de mujer, pues "se debió
en exclusiva al hecho de encontrarse de baja laboral por embarazo de riesgo y ulterior maternidad, única situación en la que solo es posible encontrarse una persona si es mujer".



R.M.

martes, 17 de enero de 2017

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Horas extras sin controlar en la Banca, se aproxima el desenlace

La inspección de Trabajo presiona a la banca por las horas extra que no paga a su plantilla
Los inspectores de Trabajo han estrechado el cerco sobre el sector financiero, tras las numerosas denuncias cursadas por los sindicatos por el exceso de horas fuera de la jornada laboral que no se remunera a los empleados de banca.
“Cientos de inspecciones de trabajo, quizá miles, según nuestros cálculos, han resuelto que los empleados de la banca están realizando una jornada laboral mucho más extensa que la que les corresponde. No sólo es una explotación, sino un fraude a Seguridad Social y la Hacienda Pública, ya que los bancos no están pagando cotización por esas horas”, explican fuentes sindicales.
Entre enero y septiembre de 2016, últimos datos disponibles, 101.500 empleados del sector financiero y de seguros realizaron horas extraordinarias que no fueron remuneradas, según las estadísticas de la EPA (Encuesta de Población Activa), que elabora el INE. Esta cifra supone un 8% del total de empleados en el sector, según la misma Encuesta. Las cifras quedan por debajo de las reales, en opinión de los representantes de los empleados.
AEB y CECA, representadas por el bufete Sagardoy, y CCOO y UGT negociarán un marco que regule la jornada laboral
Esta situación irregular, que desde hace años ha sido denunciada por los sindicatos y que se ha materializado en numerosas sanciones a los bancos, que son recurridas recurrentemente, ha forzado a la banca sentarse a hablar con los sindicatos para pactar un acuerdo marco sobre el control y registro de la jornada de trabajo.
Las patronales del sector financiero AEB y CECA, representadas por el bufete Sagardoy, y CCOO y UGT acaban de constituir las mesas negociadoras con el objetivo de alcanzar, como tarde, un acuerdo el 15 de marzo. La banca aspira a la entrada en vigor del nuevo marco el 1 de julio.
Más de 100.000 empleados de banca no cobraron horas extras entre enero y septiembre de 2016, según la EPA
A la espera de que tenga lugar la primera reunión, prevista para el 25 de enero, los sindicatos, por un lado, y Sagardoy, por otro, han intercambiado ideas y líneas generales sobre las que articular el acuerdo.
“Ante las actuaciones judiciales emprendidas por algunos sindicatos y las actuaciones de la Inspección de Trabajo, en las que se hace una interpretación muy exigente del deber de registro de la jornada previsto en el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores, es conveniente explorar la posibilidad de un acuerdo marco […] que permita encauzar de una manera racional el cumplimiento del citado requerimiento legal, haciéndolo compatible con las políticas de flexibilidad en la distribución de la jornada […]”, explica Sagardoy en un documento interno.
Ambas partes coinciden en que hay que llegar a un compromiso para garantizar el cumplimiento de la jornada anual pactada en el convenio colectivo aplicable.
Sin embargo, los sindicatos reconocen la dificultad de lograr mecanismos que aseguren que se respetan los horarios. Recuerdan que en 2015, Bankia fue condenada a establecer un sistema que permitiese contabilizar las horas extra. La entidad lo ha implementado, pero consideran que su funcionamiento no es riguroso.
“Desde hace casi un año, hemos estado negociando con Santander, BBVA y CaixaBank a nivel interno y la relación no fue muy fluida. Finalmente, se han paralizado las conversaciones porque se decidió crear un acuerdo marco para todo el sector financiero, ya que el problema está generalizado”, añaden desde uno de los sindicatos implicados.
Actualmente, el convenio del sector bancario, representado por la AEB, fija el número de horas anuales en 1.700, mientras que el de las antiguas cajas de ahorro, representadas por CECA, se sitúa en 1.640. Según fuentes sindicales, en un sector en el que se da por hecho que hay que trabajar por las tardes, aunque sea fuera del convenio colectivo, el exceso de jornada supera el 30%.
Santander, CaixaBank, BBVA y Popular, entre otros, han recibido sanciones en primera instancia por parte de la inspección de Trabajo. “Los inspectores han impuesto muchas sanciones de entre 1.000 y 5.000 euros, pero la banca las recurre una y otra vez, agotando la vía administrativa, contenciosa y así hasta llegar al Supremo”, explican los representantes sindicales.
Junto a las denuncias de los sindicatos y las inspecciones de trabajo, una sentencia ha sido clave para sentar a patronales y sindicatos. La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional dictó una sentencia de 6 de mayo del año pasado, recordando, de acuerdo con el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores, que las empresas tienen obligación de registrar cada día la jornada de trabajo de los trabajadores, la obligación de informar a los trabajadores del cómputo y la obligación de tener dicha información accesible para la inspección

Derecho a la desconexión

CCOO y UGT han elaborado una guía de buenas prácticas que negociarán con las patronales en la que reivindican el derecho a la desconexión, según el cual, “salvo excepciones justificadas desde las 19:00 horas hasta las 7:30 del siguiente día laborable, se instrumentará un apagón generalizado de luces en los centros de trabajo, y de mensajes en teléfonos, ordenadores portátiles o tablets corporativas”.
Del mismo modo, reclaman que “el contacto telefónico entre las personas superiores jerárquicas y el personal a su cargo, así como el envío de correos electrónicos o de mensajería de cualquier tipo, para asuntos que no puedan esperar al principio de la jornada laboral del día siguiente, se reducirá al mínimo imprescindible para el buen funcionamiento de la actividad productiva, y en ningún caso podrá contener mandatos, exigencias o requerimientos para realizar cualquier tipo de actividad laboral fuera de la jornada ordinaria, incluido el envío de reportes, resúmenes o compromisos de actividad productiva”.
Los sindicatos quieren que los empleados no sean contactados por email, teléfono u otras vías, entre las 19.3o y 7,30
La guía de buenas prácticas contempla que “con carácter general, las reuniones para la realización de cualquier actividad fuera de los límites de la jornada ordinaria no podrán sobrepasar las 19:00 horas”.
Y recoge que “el tiempo dedicado a las convocatorias para la realización de cualquier actividad fuera de los límites de la jornada ordinaria será computado como de trabajo efectivo”.
Los sindicatos negociarán la prohibición de la realización de horas extraordinarias en contrataciones a tiempo parcial, para la formación y el aprendizaje, a menores de edad y a los trabajadores en horario nocturno.
También solicitarán que las convocatorias para cualquier actividad (cursos presenciales, reuniones, livemeeting, presentaciones, información, etcétera) en horario fuera de los límites de la jornada ordinaria se convoquen por escrito, con indicación expresa de la voluntariedad de su asistencia y con una antelación mínima de 48 horas.
Ana Antón (El Independiente)

lunes, 9 de enero de 2017

BAJA A MÍNIMOS EL COSTE DEL DESPIDO EN BANCA

La indemnización media cae a 26.000 euros, la cota más baja de toda la reestructuración
(Alejandro Meraviglia)
Los recortes de plantilla de las grandes entidades financieras dispararon el coste del despido en banca a 131.320 euros en 2015, su máximo histórico. El fin de los principales procesos de reestructuración acometidos por el sector rebajó la indemnización media a 26.575 euros el otoño pasado, su cota más baja desde la reordenación de las cajas de ahorro pero aún hay ajustes pendientes.
El sector financiero español ha protagonizado un proceso de reestructuración sin precedentes en los últimos años. De un sistema bancario con más de cuatro decenas de entidades se ha pasado a una quincena de firmas que han reducido con fuerza su red de empleados y oficinas. El número de sucursales, que se situaba por encima de las 46.000 cuando la quiebra de Lehman Brothers disparó las alarmas de la crisis financiera internacional, en otoño de 2008, se ha reducido drásticamente hasta las 29.645 oficinas que quedaban en septiembre de 2016, según los últimos datos del Banco de España.

En paralelo, la banca ha destruido cerca de 85.000 de los 278.300 empleos que mantenía antes de la vorágine. El ajuste suma un 14% de todo el ajuste de plantilla de la industria financiera global en dicho periodo. Un adelgazamiento sin precedentes de la fuerza laboral financiera que ha hecho oscilar con fuerza el coste del despido en banca. Tras tocar techo en 2015, sin embargo, la indemnización media por trabajador despedido en el sector ha caído ahora a su cota mínima desde que arrancara el proceso de fusiones de las antiguas cajas de ahorro.
En concreto, el coste del despido en banca se situaba al cierre del tercer trimestre de 2016 en los 26.575 euros, la cifra más baja desde los 23.866 euros registrado en el arranque de 2010. Entre medias, la indemnización media se disparó hasta los 128.211 euros alcanzados en 2011 en medio del baile de fusiones de las cajas, o los 131.340 euros que se registraron en el tercer trimestre de 2015, debido a los procesos de absorción de entidades medianas por parte de la gran banca española.
Aún así, aunque pudo serlo más, la reducción de plantilla financiera fue intensa en 2016. Pese a los augurios de banqueros y supervisores, que hablaban de una nueva ronda de fusiones, la incertidumbre que desató la parálisis política del ejercicio propició que las entidades se concentraran en ajustes internos como fórmula para tratar de paliar la presión que ejerce sobre los márgenes de negocio la política de tipos cero del BCE.
Un movimiento especialmente destacado en este sentido es el ajuste emprendido por Banco Santander la pasada primavera, que terminó pactando con los sindicatos la salida de 1.380 de sus 24.200 empleados, una rebaja del 5% de su fuerza laboral, mediante planes de prejubilación para unos 800 empleados y un expediente de regulación de empleo (ERE) para el resto, cuya adhesión se incentivó con indemnizaciones de 40 días por año trabajado y tope en 24 mensualidades más primas por antigüedad que iban de 4.000 a 30.000 euros.
Unicaja, de otra parte, también acometió un recorte de plantilla especialmente destacado sobre España Duero, la nueva denominación que dio a Banc Ceiss tras absorberlo. La matriz malagueña planteó un ajuste de un tercio de los empleados restantes en la entidad, aunque durante la negociación la cifra finalmente se redujo a un tercio del total mediante 250 recolocaciones y 850 salidas entre prejubilaciones y bajas a 33 días de salario por año trabajado y una prima de 700 euros por cada año de antigüedad. En esta línea, Liberbank propulsó en junio un millar de salidas entre prejubilaciones y bajas a 30 días por año con tope en 20 mensualidades.
CaixaBank, por su parte, dio por cerrado en septiembre un plan de 431 bajas incentivadas aunque su estimación inicial era facilitar 1.120, tras llevar a cabo un plan de prejubilaciones para otro medio millar en primavera. También BBVA ha llevado a cabo planes de ajuste adicionales durante 2016, pese a que ambas entidades llevaron a cabo importantes recortes el año anterior para absorber Barclays y Catalunya Banc, respectivamente.
Pese al calado de los ajustes culminados en los últimos años, la debilidad del negocio y el auge de la banca digital prometen propiciar un goteo progresivo de nuevas salidas que acompañarán a procesos extraordinarios, como el abierto por Banco Popular (ver despiece), o los que pueden acompañar la privatización de las entidades rescatadas, con lo que es previsible que el coste del despido en banca no se haya estabilizado aún.

Los ajustes por hacer tras 7.500 salidas en 2016

El calibre real de la reestructuración laboral y de capacidad instalada de la banca depende de la fuente, pues se manejan diversas cifras. Los registros oficiales del Banco de España recogen que el número de empleados del conjunto sector financiero se han reducido desde los 278.301 del pico alcanzado en 2008 a los 202.954 de cierre de 2015 (279.855 en 2008 y 197.825 en 2015, si se atiende solo a las entidades de depósito). El supervisor calcula que las oficinas han pasado de 46.000 al inicio de la crisis a 29.645 a cierre del tercer trimestre del año pasado. Es decir, un retroceso del 27% en sucursales y del 35% en fuerza laboral, a la que habría que sumarle la destrucción de cerca de 7.500 empleos más durante el pasado ejercicio.
El ajuste más potente planteado en 2016 –y que la estadística de costes de despido aún no recoge– lo protagonizó Banco Popular que pactó la salida de 2.592 empleados, dos millares de ellos mediante prejubilaciones, y el resto entre excedencias y bajas incentivadas con 35 días de salario por año trabajado y un tope de 110.000 euros.
Los procesos de ajuste que deparará el nuevo ejercicio recién arrancado están todavía por ver pero un factor clave será el futuro de BMN. Aunque el Estado estudiará su posible colocación a un tercero, si las subastas no son suficientemente interesantes se decantará por fusionarla con Bankia dando lugar a una entidad con más de 17.000 empleados y 2.500 oficinas en las que habría que estudiar los solapamientos.
Con todo, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) asume que la reestructuración del sector financiero está lejos de concluir. La institución estima que el número de sucursales se ha rebajado desde las 37.903 de 2012 a 31.021 a finales de 2015, periodo en el que la plantilla del ramo ha caído de 231.389 a 194.688 trabajadores. A partir de ahí, los expertos de Funcas estiman que el sector financiero español habrá acometido el cierre de otras 3.000 oficinas y casi 14.700 empleados hasta 2019.
Juan De Portillo